20Noviembre2017

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Contenido: Artístico 

Pedro Gilabert, s/n. ARBOLEAS

Tlfno: 950 634 521

Horario: Martes a domingo de 10.00 a 14.00 /

Lunes cerrado

Entrada: Gratuita

 

El Museo está pensado y dedicado por entero a la obra y figura de Pedro Gilabert, un peculiar artista nacido en la barriada de Arroyo Aceituno y cuya obra es hoy reconocida internacionalmente. El fondo permanente lo componen 141 esculturas adquiridas por el Ayuntamiento al autor,  una selección de la obra de este genial artista autodidacta que supo dar vida al olivo.

Antes de ser artista, Gilabert recorrió medio mundo buscando trabajo, y pagando el caro precio de la represión como vencido de la Guerra Civil española. No fue hasta su jubilación, tras un accidente laboral en Francia, cuando Gilabert pudo dedicarle tiempo a su oculta creatividad artística.

Creatividad que le llevó a tallar más de tres mil arados romanos, su objeto más conocido, además de otras quinientas obras variadas de las que muchas se han quedado en museos españoles y extranjeros en más de cuarenta exposiciones desde 1978. Su obra es conocida en Japón, Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o Francia, entre otros países.

Su principal materia prima son los troncos de olivo, transformados por sus manos en un taller artesano de Los Huevanillas, donde hizo hasta las herramientas con las que ha trabajado la madera. Las primeras esculturas son fruto de la casualidad, cuando empezó a diseñar los primeros arados en miniatura, muñecos y juegos de madera para sus nietos. Esculturas que con el tiempo se fueron perfeccionando y cobrando más complejidad artística hasta alcanzar las inconfundibles formas de su misterioso estilo naif usando herramientas rudimentarias.

A pesar de su tardío hábito escultor, ya que toda su obra la realiza en los últimos treinta años, Gilabert fue capaz de crear toda serie de esculturas en madera de olivo que reflejan su intensa vida.

Su obra evoluciona de una primera etapa, donde las esculturas de pequeño tamaño son terminadas con pintura, a una segunda donde las piezas son barnizadas y el empleo de pintura queda reducido a determinados detalles. Según Gilabert,  parte de los rasgos de sus obras reflejan el mundo mágico y simbólico de la cultura andina.

De la primera destacan series de esculturas como barcos, aviones, Cristóbal Colon con las tres caravelas, trabajos populares en el campo, o una serie de esculturas en las que se refleja su obsesión froidiana por el sexo. En la segunda aparecen series religiosas, de naturaleza, costumbristas como la mojaquera o el arado, deportivos, mitológicos, o naturales. 

La obra de Gilabert puede enmarcarse dentro del denominado arte naïf, que se utiliza para calificar la producción pictórica, escultórica o arquitectónica elaborada por una persona que, por lo general, no posee formación artística previa. En la mayoría de los casos son artistas autodidactas.

El Museo Pedro Gilabert, diseñado por el arquitecto almeriense Carmelo Bentué,  se integrará en una red de museos de arte naïf nacionales e internacionales, como el Manuel Moral, de Jaén, el Museo d´Arte Naif del Ille de France, el Museo d´Arte Naif de Zlator e Trebrije, el de Zagreb, Croacia, o el Museo Internacional de Arte Naïf de Brasil, en Río de Janeiro, entre otros. El Museo es gestionado por el Ayuntamiento de Arboleas, en colaboración con el resto de instituciones. La construcción del edificio finalizó en 1998 y el proyecto museístico se finalizó en 2003, abriendo sus puertas en febrero de 2004.

Pedro Gilabert

Pedro Gilabert, el Tío Pedro, como le conocen sus vecinos y amigos,  nunca  tuvo un maestro que le enseñase a tallar la madera. Toda su obra es fruto de una cosecha propia, de su capacidad autodidacta, de su  visión creativa de la naturaleza y de su capacidad de abstracción de su extensa experiencia vital, a veces desgarradora y dramática: emigración, miseria, guerra civil, posguerra, penurias y calamidades que marcaron su vida y después su obra.

Pedro Gilabert ha mantenido siempre un aura protectora que le ha acompañado. Siempre ha repetido «No se como he podido llegar hasta aquí», refiriéndose a su avanzada edad (casi 90 años) y a tantas vicisitudes pasadas.

Su capacidad artística y humana también le ha sido reconocida por las instituciones. En 1989 fue galardonado con la Medalla de Plata de la Junta de Andalucía, además de ser nombrado hijo predilecto de esta Región, y posteriormente de Sevilla y de su pueblo Arboleas, además de haber recibido numerosos homenajes, premios y otros galardones.

La Diputación de Almería le puso su nombre a un concurso de artes plásticas en 1996. Concurso que se sigue celebrando con carácter bianual y que tiene como objetivo promocionar a las jóvenes promesas artísticas.