Almería
cuenta ya con una importante oferta de turismo rural. En
los ultimos diez años, y gracias en parte a las ayudas
de los programas de desarollo rural, se ha configurado una
oferta cuantiosa y variada de alojamientos y restaurantes.
En estos años, a través de esta guía
se ha podido apreciar esa evolución. Algunos de los
de menor calidad han cerrado sus puertos, desplazados por
el propio mercado, mientras que otros de alta calidad han
abierto. Sin embargo ahora ya sí es el momento de
la calidad. Igual que ocurrió en zonas donde hoy
el turismo rural es puntero, dejaron que hubiera suficiente
oferta para luego marcar el listón, y desterrar a
quienes no cumplan los baremos de calidad marcados por el
sector y las Administraciones competentes. Ahora es el momento
de la calidad - aunque siempre lo fue - pero ahora se debe
comenzar a exigir regulación, control y calidad.
Si bien es cierto que con la nueva ley en una mano y los
ingresos de algunas instalaciones en la otra la inviabilidad
como negocio es cierta, también es cierto que a partir
de ahora se corre el riesgo de que se genere el efecto contrario
al pretentido con la atractiva oferta de turismo rural.
Ahora se debe exigir, pero antes hay que asesorar, informar
y apoyar en la comercialización. Si no se cumplen
estas premisas, no habrá calidad.