25Noviembre2020

La Gruta blank

Ctra. N-340, km. 436, Almería, Andalucia, 04002, Spain
Telf.: 950 239 335, Fax: 950 275 627
http://www.asadorlagruta.com/index.html
 
 

Las entrañas de la costa almeriense albergan sorpresas como el restaurante La Gruta, donde Sinforosa Luz Belmonte Manrique, Nicolás Martínez Belmonte y todo su equipo se refugian para preparar exquisitas verduras, carnes y pescados a sus comensales. Acaba de cumplir cuarenta años de servicio de máxima calidad.

Situado frente al mar Mediterráneo, la que fuera antigua cantera alberga hoy cinco grutas-comedores donde la desnudez de la roca aporta un toque bello y misterioso al ambiente, que se completa con un original suelo a base de secciones de troncos de árbol en las diferentes salas. La entrada es elegante y sobria. Un inmenso hall con una pequeña barra sirve de lugar de espera antes de adentrarse en estas entrañas gastronómicas. Sobre las mesas, la misma sencillez que a su alrededor. Lo esencial es el contenido.

La elaboración de los platos es cuidada. Antonio Millón vigila hasta el más mínimo detalle, desde el punto exacto de la carne en el chuletón de buey, en el solomillo de ternera, hasta en el asado del cochinillo o de la pierna de cabrito al horno. Las carnes le han dado fama y su abanico de ahumados, la charcutería compuesta exclusivamente por el sello ibérico o los foies de hígado de pato son delicatessen que tienen un lugar destacado en la despensa de este restaurante.

A esta apuesta clásica que le define, ha introducido en la carta gran variedad de pescados. De entre el marisco y el pescado que sirve La Gruta, resaltan también el gambón rojo de Garrucha y el mero del Mediterráneo. De sus hornos sale un plato que es digno de mención: el rape a la marinera, con un punto exacto de sal. Exquisito.

Sencillo, sin grandes alardes, como el establecimiento, pero cuidando los detalles, hasta el punto de que el pan que acompaña a estos platos sale crujiente del horno propio con que cuenta el restaurante.

Hasta el final, todo está pensado para el disfrute del comensal; desde los entrantes hasta el postre, elaborado artesanalmente por el jefe de repostería, encargado de dar un toque personal a sus platos, como el cremoso de chocolate blanco sobre chocolate negro y aceite de oliva, uno de los destacados dentro de la carta, que nos recuerda al pan con chocolate antiguo y auténtico.

La vista se pierde en el largo pasillo-cueva que conforma la bodega de este restaurante. A un lado y a otro, amontonadas ordenadamente, salen los cuellos de las botellas de las bodegas más afamadas de España y vinos de importación, desde franceses a australianos. En medio de este pasillo alicatado decaldos, los ‘châteaux’ franceses ocupan un lugar especial tras una reja de aspecto secular. Allí esperan pacientes la llegada del sumiller para acercárselo al cliente. Entre ellos, el ‘Château Pétrus’, considerado como uno de los vinos más caros y exclusivos del mundo.

 

TERRAZA CON VISTAS

 

Uno de los atractivos del restaurante La Gruta es su nueva terraza, que abrió hace un año, con una capacidad de 300 comensales. Desde allí, hasta donde llega la brisa del mar, se aprecian unas impresionantes vistas del mar, un lugar mágico y con encanto desde donde contemplar todo un paisaje o una puesta de sol. Al final de la velada, queda la tertulia y la charla reposada con estas paredes de roca como testigos silenciosos.

A la salida, entrada la noche, el cliente puede contemplar un mar salpicado de lucecitas de balandros y traíñas que faenan enfrente. A un lado, la vista panorámica y nocturna de la bahía de Aguadulce completará la satisfacción de todos lo ssentidos en un lugar inolvidable al que es inexcusable no regresar.