La muestra reúne propuestas de los distintos ciclos formativos de la Escuela —diseño gráfico, interiores, fotografía, ilustración, entre otros— en una suerte de “cadáver exquisito” colectivo, que da vida a un universo donde los relojes se derriten como queso camembert, los amantes se besan a través de veladuras y los vampiros vegetarianos beben colores con pajitas.
Un homenaje a la imaginación, al subconsciente y al poder subversivo del arte. Cien años después de su nacimiento, el surrealismo sigue siendo una actitud vital y artística que desafía normas, estilos y convenciones. Las obras expuestas reinterpretan este legado desde miradas contemporáneas, explorando las posibilidades del sueño, el azar y lo irracional desde disciplinas como la literatura, el cine, la moda, el mobiliario o la fotografía.
Desde Salvador Dalí hasta Maruja Mallo, pasando por Magritte o Remedios Varo, el surrealismo ha tejido una red de imágenes y conceptos que aún hoy siguen provocando, fascinando y desafiando. Esta exposición no es solo una celebración histórica, sino también una invitación a ver —y sentir— el mundo desde lo inesperado.