Ede fue la encargada encargada de abrir el escenario playa con su propuesta de bellas armonías vocales, entre el soul y R&B, con toques de folclore. Avalada por la producción de Juanma Latorre, que aporta los arreglos indies en su último disco, su delicada y cuidada propuesta desperezó la mañana tras la gran maratón del recinto principal, que terminó la jornada cerca de las seis de la madrugada. Temas como ‘Armas’, ‘Buena y Pura’ o ‘Nada’ conectaron con el público más receptivo.
Con un flamante y más que recomendable nuevo trabajo discográfico bajo el brazo, titulado ‘Vampiro’, del que ha elegido, entre otros, el tema que le da título y con el que abrió, o ‘Mañana Es Lunes’, de lo más apropiada, Rubén Pozo derrochó carisma sobre las tablas del escenario playa, acompañado por su guitarra acústica y armónica, desarrollando como viene demostrando a lo largo de toda su carrera, ese noble arte de narrar historias urgentes, desahogos en forma de canción, con hechuras de autor rockero insigne, pero también buscando la participación del público en temas como ‘Tonto De Tanto’. Además, sin renegar del pasado con Pereza, regaló a los presentes temas como ‘Pirata’, ‘Margot’ y ‘Madrid’, con la que ha cerrado tras ‘La Chica de la Curva’, ‘Guitarra Española’ o ‘Chavalita’.
De una figura inconfundible y experimentada, a otro músico que atesora cerca de veinte años de trayectoria en el mundo de la música independiente, ya sea como productor, técnico, compositor o vocalista, Pachi García Alís. Caracterizado por una música que adapta su forma según las circunstancias, fueron las historias poéticas y más intensas de Alís las que dejaron un buen sabor de boca entre los asistente con temas de ‘Fracciones’ con ‘El Muro de los Estúpidos’ o ‘Bailando Con El Viento’, que se popularizó en su versión de estudio gracias a la colaboración de Mikel Izal.
Samuraï es un nuevo soplo de aire fresco. Con una estética ‘emo’, sin embargo, sus canciones presentan un aura luminosa que viene cimentada en un lenguaje sencillo de una honesta empatía emocional. “Amor sin filtros”, como se autodefine, temas como ‘Tirando Balas’, el más celebrado, animaron el comienzo de tarde, pero también con otros más recientes como ‘Entre Tejados’ o ‘Sin Freno’.
Lo de Guadalupe Plata es ampliamente conocido. Sus actuaciones son siempre un derroche de energía considerable. Estos artesanos del rock, porque es lo que transmiten con su entrega, ofrecieron una muesca más de su directo vigoréxico. Rock pantanoso y engrasado a base de blues acelerado y primigenio, en muchas ocasiones con una letra que no deja de ser una excusa para aportar una melodía vocal sobre la que desarrollar los arreones, una capacidad rítmica envidiable y una conjunción que hace que no les sea necesario ni llevar un guión previo. Todo se improvisa sobre el escenario mientras el público se deja llevar por las pulsaciones. ‘Calle 24’, ‘Huele a Rata’, ‘Duermo Con Serpientes’ o ‘Milana’ son siempre material inflamable de primera calidad.
Desde luego que el momento más bizarro de la jornada, quizá de todo el festival, fue la actuación de Romano Aspas. Catalogado como ‘el crooner del reggaetón’, con una estética y actitud que bien podría firmar hasta el mismísimo Julio Iglesias, su música latina, bailable y, del todo, desenfadada consiguió su misión en definitiva, que es la de hacer reír y divertir a los presentes que, sin duda, olvidaron penas durante un buen rato con canciones como ‘Cleopatra’, ‘Planazo’, ‘Esnifando Vida’ o ‘Romano Gangsta’.
Siloé es una de las propuestas más frescas de los últimos tiempos de la escena. Se trata de un dúo formado por el vocalista y cantautor Fito Robles y el dj y productor Xavi Road, este dúo de Valladolid ha ido evolucionando y mezclando la canción de autor folk y el pop-rock con la electrónica más cuidada. Además de varias canciones de su último larga duración, titulado ‘Metrópolis’, no faltaron singles más recientes como ‘Solo Estás Tú’ o ‘Cada Mañana’ o, más añeja, ‘La Verdad’.
Ruta Gastromusical
El centro de la ciudad también recibió otros tres conciertos de la mano de la Ruta Gastromusical que se realizó de la mano del Área de Promoción de la Ciudad. Una iniciativa que desde su nacimiento busca la celebración de conciertos gratuitos en las cercanías de puntos estratégicos en los que los asistentes pueden también conocer o a veces degustar los productos almerienses o la hostelería de la ciudad.
En las cercanías del Mercado Central abrió la mañana Carmen Xía. Se presentó, como viene atesorando, orgullosa de defender un rap profundo y rotundo que aúna a las barras de sus letras un sentido del humor barrial y genuino como temas como ‘La Juani’, ‘Orguyoça’ o ‘Rapera-Coplera’, sin duda una auténtica declaración de intenciones de lo más definitoria.
Verona fue la banda encargada de actuar en la parte superior del Paseo, en Puerta de Purchena. En apenas cinco años ha despachado ya otros tantos trabajos discográficos entre elepés y epés, además de numerosos singles, y es que la inquietud y la capacidad prolífica del grupo les ha servido para ser considerados desde hace tiempo como uno de los nombres a seguir dentro del indie-rock con ‘Que No’ y ‘Milán’ como dos de los temas más celebrados.
De vuelta al Mercado Central, era el turno para Cosmic Wacho. Tras ese nombre se encuentra a dos músicos y productores nacidos a leguas de distancia: el malagueño Alejandro Domínguez y el santafesino Franco Felici. Pero este singular dúo no es solo el puente entre dos mundos tan alejados entre sí, España y Argentina, sino que también es la conexión entre dos escenas, dos sonidos, dos músicas: los ritmos cálidos de la psicodelia sudamericana de los 60 y el barniz contemporáneo del indie más actual. Cumbia, chacarera, ritmos urbanos o tropicales han sonado en una coctelera de lo más animosa.
Un aperitivo perfecto para disfrutar a continuación de la Feria del Mediodía en pleno centro de la ciudad.













