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16 Abril 2024 Escrito por 

La asociación Amigos de la Alcazaba lleva el antiguo Egipto al Acebuche

Desde hace varios años, la Asociación Amigos de la Alcazaba viene trabajando y colaborando con distintas asociaciones y entidades de la sociedad almeriense, con el objetivo de hacer llegar su pasión por el patrimonio y la historia a todo tipo de colectivos, ofreciendo charlas, conferencias o visitas guiadas específicas y adaptadas. 

Así lo viene realizando con asociaciones de personas con discapacidad o, más recientemente, con el Centro de Educación Permanente Retamar - Centro Penitenciario El Acebuche de Almería.

En este tiempo, los internos ya han realizado visitas con los Amigos de la Alcazaba a los Refugios de la Guerra Civil, la Alcazaba, la Catedral, y el trimestre pasado a Santa Fe de Mondújar y el yacimiento de Los Millares. Visitas que se enmarcan dentro del proyecto educativo del CEPER de El Acebuche, con el objetivo de promover y organizar actividades culturales consideradas de especial interés para estas personas que se encuentran privadas de libertad.

La última acción ha sido una conferencia que despertó especial interés por la fascinación que siempre se tiene hacia el mundo de la cultura y arqueología egipcia. Reconocido historiador y egiptólogo, Francisco Verdegay fue el encargada de ofrecer una extensa conferencia en el salón de actos del Centro Penitenciario, que estuvo repleto con asistencia de distintos módulos, como el de mujeres, el formativo, el de trabajo, entre otros.

Bajo el título de ‘Dos hombres y un destino: a la búsqueda de Tutankamón’ se desarrolló la charla-coloquio, haciendo referencia al arqueólogo Howard Carter y su mecenas George Edward, Conde de Carnarvon, que juntos realizaron el descubrimiento más importante de la historia de la egiptología, convirtiendo a un faraón desconocido en el más famoso de los faraones egipcios.
Verdegay comenzó su charla de forma novelesca, captando la atención de los presentes: “Eran las dos de la tarde del 26 de noviembre de 1922. El arqueólogo Howard Carter iba a vivir el momento más feliz de su vida. Había descubierto la tumba del faraón Tutankamón en el Valle de los Reyes, enterrado hacía 3.300 años. Había derribado la puerta de entrada de la tumba y despejado el pasillo. Ahora estaba ante la segunda puerta. Lord Carnarvon, estaba a su lado. Carter golpeó el muro hasta hacer un agujero. Pidió una vela. La introdujo y miró, sin decir nada. Carnarvon, impaciente, preguntó: “¿Ve algo?”. Y Carter sólo dijo tres palabras: “Veo cosas maravillosas”.

Quitando todo idealismo a su figura, Verdegay recordó que “Carter, que no era ni rico, ni culto, ni atractivo, que apenas estudió, que era testarudo, poco diplomático, tímido y solitario, aprendió en la escuela de la vida y gracias a su constancia se convirtió en el egiptólogo más conocido de la historia. La propia vida de Carter, su relación con Lord Carnarvon y la búsqueda de Tutankamón es una auténtica novela, a veces de misterio, donde el sueño de encontrarse con el “Faraón niño” muchas veces se vio amenazado”.

La charla finalizó con un rotundo aplauso de todos los asistentes, incluidos los profesores del equipo docente y los funcionarios de la prisión de Almería allí presentes, comenzó una larga ronda de preguntas. El primer preso en intervenir dijo “yo no quiero hacer ninguna pregunta. Solo quiero agradecerle que esta mañana usted nos ha inyectado el virus de la pasión por Egipto”.

En El Acebuche el tiempo no es un problema, por lo que el acto se prolongó en el Módulo 8, donde los presos interesados en una formación académica habían realizado una serie de trabajos de manualidades y exposiciones sobre el fascinante mundo del antiguo Egipto, que incluían paneles de historia, la reproducción de un obelisco de tres metros de altura, réplicas de las pirámides de Guiza, etc. Durante casi dos horas más, Verdegay se sometió al “interrogatorio” de los presos sobre la cultura egipcia, por la que mostraron su entusiasmo.

Francisco Verdegay dio las gracias a los presos de El Acebuche y a los profesores del Centro de Educación Permanente. “Ha sido muy gratificante. Espero verlos pronto. Si me acompañan a Egipto, muchísimo mejor”.