Han conmovido con un espectáculo inédito compuesto por boleros de siempre, temas populares y canciones propias, interpretadas con su estilo genuino en clave de flamenco y jazz. ‘Adoro’, ‘Bésame mucho’, ‘La gata bajo la lluvia’, ‘Dos gardenias para ti’, ’Amar y Vivir’ o ‘Verdad amarga’ han enamorado en este escenario natural e histórico idílico bajo el cielo repleto de estrellas para completar una noche apoteósica.
El último de los seis conciertos con prestigiosos artistas que han configurado esta 22 edición en la bella localidad almeriense de Rodalquilar, donde residen apenas 140 habitantes. Más de 1.500 personas llegadas de distintas partes de España y del extranjero han reivindicado este año al festival como un clásico del verano en nuestro país.
Un orgullo
“Estamos muy satisfechos con los artistas, así como con el recibimiento y calor del público. El formato del festival se ha consolidado en el tiempo con sus propuestas más clásicas, los guiños a otros estilos y la belleza de los espacios. Nos alegra saber que haya tanta gente esperando que lleguen los Clásicos, como dicen habitualmente aquí. Hemos tenido más de 1.500 espectadores. Un motivo de orgullo y satisfacción”, ha señalado Javier Rovira, fundador y director del festival, como balance de esta 22 edición.
Un evento que no sería posible sin el apoyo del Ayuntamiento de Níjar, la Junta de Andalucía, la Diputación de Almería, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música -Ministerio de Cultura y Deporte (INAEM)-, Michelin (Centro de Experimentación Michelin Almería-CEMA), BP (red de estaciones de servicio BP del Cabo de Gata), Emanagua, AIE (Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España) o Alprosan / Minas de Oro.
Una programación exquisita
La edición de este año comenzó el día 17 en el Patio de los Espartales con la brillante propuesta ‘Mujeres en clave de do’, un abanico de piezas maestras compuestas por grandes compositoras históricamente invisibilizadas a cargo de la violista Alicia Calabuig y el pianista Jorge Blasco. Después, el público vibró el día 18 con la Orquesta Ciudad de Almería junto a su director Michael Thomas en el anfiteatro interpretando ‘Las Ocho Estaciones: de las de Antonio Vivaldi a las de Michael Thomas’. Una obra imperecedera seguida de la versión contemporánea de Thomas.
A continuación, noche memorable el día 19 en el patio con ‘De la Tonadilla a la Canción de Revista’. Marta Mathéu, una de las grandes voces de la lírica española, y Andreu Gallén, prestigioso pianista, fascinaron con su viaje musical del siglo XVIII al XXI: obras clásicas, cuplés y variedades, tangos y boleros. La programación prosiguió con Ana María Valderrama, una de las mejores violinistas españolas, y Luis del Valle, reconocido pianista de nuestro país. Brindaron una exultante oda al amor el día 24 en el patio con su virtuosismo y sensibilidad suprema.
La penúltima jornada celebrada el día 25 en el anfiteatro propició el maravilloso recital de Josu de Solaun, uno de los grandes pianistas españoles del panorama actual, con su poesía sonora interpretando verdades que nunca envejecen.
Un público fiel
Al festival acuden personas de Rodalquilar, de toda la provincia de Almería, Andalucía y diferentes comunidades autónomas españolas, así como turistas extranjeros que visitan el entorno en verano. No obstante, sus espectadores más especiales son Carmen y Jaime porque han estado presentes en las 22 ediciones, acudiendo a todos los conciertos. Ambos madrileños y jubilados. Visitaron por primera vez Rodalquilar hace 44 años. “Nos enamoramos del lugar. Era muy primitivo, natural y salvaje. Diferente del típico sitio turístico”, señalan.
“Estuvimos allí cuando empezó el festival. Nos parecía un lujazo en este desierto cultural. Nos encanta la calidad del festival y el paisaje en el que se desarrolla es un plus a tener muy en cuenta”, reconocen. Recuerdan con cariño actuaciones como las de Alberto San Juan o Luis García Montero con Rosa Torres-Pardo y echan de menos este año a Ángel Luis Quintana. “En los últimos años viene cada vez más gente y el festival se conoce mucho. El público es muy respetuoso. Se nota que está disfrutando de lo que tiene ante sus ojos”, concluyen. Una bella muestra de la fidelidad y pasión del público del festival.









