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07 Junio 2026 Escrito por 

Cruz Roja Almería refuerza la intervención con personas vulnerables

Cruz Roja en Almería refuerza su intervención con personas en situación de extrema vulnerabilidad a través de un enfoque integral que sitúa a la persona en el centro y apuesta por el acompañamiento como herramienta clave para lograr cambios reales y sostenidos en el tiempo.

Desde el Departamento de Extrema Vulnerabilidad, la organización no solo trabaja para cubrir las necesidades básicas, sino que acompaña a las personas mediante planes de intervención personalizados, orientados a reconstruir su proyecto de vida con dignidad y autonomía. Se trata de un modelo que combina la atención social con el cuidado emocional, el fortalecimiento de competencias personales y el respeto a los tiempos y circunstancias de cada persona.

La vulnerabilidad también es emocional

“Trabajamos desde una mirada integral porque entendemos que la vulnerabilidad no es solo material. Muchas personas llegan con un importante desgaste emocional, por lo que es imprescindible generar espacios de confianza, escucha y apoyo que les permitan avanzar”, explica Ester Yebra, responsable del Departamento de Extrema Vulnerabilidad de Cruz Roja en Almería.

En este sentido, la intervención se centra en el desarrollo de habilidades clave como la gestión emocional, la resolución de problemas o la comunicación, herramientas fundamentales para afrontar situaciones de dificultad. “Nuestro objetivo es que las personas recuperen el control sobre sus vidas. No se trata de hacer por ellas, sino de trabajar con ellas, fomentando su autonomía y su capacidad de tomar decisiones”, añade Yebra.

El voluntariado, clave en el acompañamiento

Una pieza esencial en este proceso es el voluntariado, que aporta cercanía, compromiso y apoyo continuo en el acompañamiento a las familias. Es el caso de Inmaculada Martín, voluntaria del programa, quien destaca el valor humano de esta labor: “Acompañar a una persona en un momento complicado es algo fundamental. No solo estás ayudando, estás escuchando, comprendiendo y caminando a su lado”.

Martín subraya que el cambio se construye paso a paso: “Muchas veces lo más importante es que la persona vuelva a creer en sí misma. Cuando empiezan a ver que son capaces, que pueden tomar decisiones y avanzar, todo cambia. Es muy enriquecedor compartir ese proceso”.

Además, pone el acento en la importancia del respeto y la empatía: “Cada historia es diferente y hay que adaptarse a cada persona, a sus tiempos y a lo que necesita en ese momento. Se trata de estar ahí, sin juzgar, acompañando”.

Protagonistas de su propio proceso

El modelo de intervención del Programa de Extrema Vulnerabilidad busca que las personas se conviertan en protagonistas de su propio proceso de cambio, reduciendo la dependencia de los recursos y favoreciendo que los avances se mantengan en el tiempo.

“Cuando trabajamos desde las capacidades de las personas, ellas mismas entienden su proceso, se implican y ganan autonomía. Ese es el verdadero objetivo: que puedan sostener su vida con sus propias herramientas”, concluye Inmaculada Martín.

Con este enfoque, Cruz Roja reafirma su compromiso con una intervención social que va más allá de la asistencia, apostando por el acompañamiento como motor de transformación personal y social.

Ana, una nueva oportunidad gracias a Cruz Roja

El impacto de este acompañamiento se refleja en historias como la de Ana Luisa Stan, usuaria en situación de extrema vulnerabilidad de Cruz Roja en Almería, cuya experiencia ilustra cómo la intervención social puede suponer un punto de inflexión en la vida de una persona.

Hace cinco años, su vida cambió tras sufrir secuelas del COVID-19 que le provocaron una importante pérdida de movilidad. “Perdí el trabajo y empecé a perder también las ganas de seguir adelante”, recuerda.

Su llegada a Cruz Roja supuso el inicio de un proceso de recuperación personal y social. Allí fue atendida por la técnica Isa, a quien define como “un ángel” por el acompañamiento recibido: “Además de la ayuda material, me dio ánimos para seguir adelante. Me dio la mano y yo he vuelto a nacer”.

A través de la intervención del equipo, Ana recibió apoyo para cubrir necesidades básicas y ayudas para el alquiler, pero destaca especialmente el acompañamiento emocional. “Siempre me decía: no hay que decir ‘no se puede’, sino ‘vamos a intentarlo’. Eso me ayudó muchísimo”.

Gracias a este proceso, Ana ha logrado recuperar su autonomía y reincorporarse al mercado laboral. “Hubo un momento en que me quería rendir, pero venir a Cruz Roja supuso un cambio radical. Tuve el impulso necesario para volver a vivir. Sé que no estoy sola”, afirma.

Su experiencia ha tenido también un impacto en su entorno familiar. Su hijo, inspirado por la labor de la organización, ha mostrado interés en realizar voluntariado: “Quiere devolver lo que han hecho por nosotros”.

La historia de Ana pone de relieve el valor del acompañamiento personalizado y cómo el trabajo conjunto entre profesionales, voluntariado y personas usuarias puede generar nuevas oportunidades y transformar vidas.

Cruz Roja Española

Cruz Roja Española pertenece al mayor movimiento humanitario del mundo. Colabora con entidades públicas y privadas para que la ayuda llegue a todas las personas que lo necesitan, en cualquier lugar y en el momento oportuno. Su misión es prevenir y aliviar el sufrimiento humano, proteger la vida y la salud y hacer respetar a las personas.

Sus más de 248.000 personas voluntarias dan respuesta en 1.263 municipios, lo que permite atender anualmente a más de 11,9 millones de personas en los ámbitos nacional e internacional. Todo ello con el apoyo de 1,3 millones de personas socias, empresas y alianzas en todos los sectores de la sociedad.

Cruz Roja Española ha puesto en marcha un Plan de Respuesta para hacer frente a los efectos de la DANA, con una ejecución continuada en los próximos tres años que tiene como objetivo principal contribuir a la recuperación, la construcción de resiliencia y el bienestar físico, emocional y social de las personas y comunidades afectadas. El plan, con el que se pretende llegar a unas 100.000 personas, se está ejecutando en tres fases: la primera, ya realizada, de respuesta inmediata; una segunda vinculada a la recuperación para la vuelta a la normalidad, y una tercera de fortalecimiento y resiliencia para asegurar que las comunidades y las personas sean más fuertes y estén preparadas ante posibles eventos futuros de emergencias o catástrofes. 

Cruz Roja Española continúa su trabajo contra todas las formas de vulnerabilidad, adaptándose y anticipándose a los escenarios de futuro, abierta a la población general, incidiendo en la contribución firme y consistente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030. 

Cruz Roja Española pertenece al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, presente en 191 países. Actúa siempre bajo sus siete Principios Fundamentales: Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario, Unidad y Universalidad.