Los investigadores se percataron de que la organización “subcontrataba” su servicio de logística a distintas empresas de transporte que cubrían las rutas por Europa y que desconocían el contenido de la carga que trasladaban.
Este proceder les permitía operar con un número reducido de personal, aumentando sus ganancias y dificultando la labor policial.
Eludiendo las meticulosas medidas de seguridad empleadas por los miembros del grupo criminal, los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado y el Servicio de Vigilancia Aduanera, dieron con una nave industrial en la localidad granadina de Peligros, donde los traficantes, asentados en el Poniente almeriense, preparaban otro envío camuflándolo entre cajas de hortalizas y verduras.
De los cuatro detenidos puestos a disposición judicial por delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal y falsedad documental, tres han ingresado en prisión provisional.






