El suceso tuvo lugar la pasada noche, en un diseminado entre Alboloduy y Gérgal, próximo a la estación de esta última localidad. Fue la madre la que dio la voz de alarma al llamar a la Guardia Civil para avisar del envenenamiento de las dos niñas. Cuando los agentes y el servicio de Emergencias llegaron a la vivienda, no pudieron hacer nada para salvar las tres vidas.
Las menores habían pasado este fin de semana en la casa del padre, pero vivían con la madre en Abla, ya que los progenitores estaban separados. Él tenía varias denuncias por violencia de género y estaba en el sistema Viogén.
El subdelegado del Gobierno, José María Martín, ha pedido que se deje "trabajar a las fuerzas y cuerpos de seguridad en la investigación" y ha asegurado que "es conveniente tener la máxima prudencia en este caso".






