07Agosto2020

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27 Mayo 2020 Escrito por 

Ocho economistas almerienses analizan el día después del COVID [y 8] Andrés Sánchez Picón

El parón económico provocado por el COVID-19 amenaza con provocar la mayor crisis en décadas. Las distintas administraciones han puesto en marcha iniciativas para frenar la caída, pero no está claro que vayan a ser suficientes. Ocho prestigiosos economistas almerienses analizan para la revista Foco Sur y Almería Información el presente y el futuro de la provincia, las medidas que se están adoptando y lo que debería hacerse para minimizar el efecto de la pandemia. Hoy, con Andrés Sánchez Picón, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Almería.

Calendario de entregas

La última entrega de esta serie exclusiva para Foco Sur y Almería Información la protagoniza Andrés Sánchez Picón, catedrático de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Almería.

Andrés Sánchez Picón: "Todo lo que apoye la actividad agrícola es decisivo y asegura que la reactivación, cuando se supere la emergencia, sea más rápida"

¿Qué valoración hace de las medidas adoptadas para atenuar el impacto económico sobre empresas y ciudadanos del estado de alarma por el coronavirus?

Nos encontramos ante lo que Taleb denominó un cisne negro en 2007. Un suceso que nos parecía altamente improbable y de una intensidad extrema. Por lo tanto, hay mucho de improvisación y de ensayo y error en las medidas que se adoptan en España y fuera de España, tanto para afrontar la emergencia sanitaria como para paliar el impacto económico de la misma. Sin embargo, como la incertidumbre nos resulta molesta y nos angustia, buscamos desesperadamente agarrarnos lo más pronto posible a un escenario futuro predecible y tranquilizador. En este contexto las medidas me parecen necesarias pero no sé si suficientes. Pero desde luego, debemos olvidarnos de que una vez atenuada o superada la emergencia sanitaria vayamos a regresar al 13 de marzo.

¿Qué nos encontraremos 'el día después', en cuanto a cifras de paro, ERTE, cierres definitivos de empresas, etc?

Dependerá de la duración de esta emergencia. No hay precedentes en la historia económica reciente (la del siglo XX) de una destrucción tan violenta de la actividad económica en tan poco tiempo y que afecte a toda la economía global, no a la de un país en concreto afectado por una guerra, por ejemplo. Las posibilidades de reencendido de la economía dependerán de la profundidad del colapso con su secuela de cierres de empresas y alza del desempleo, que al tener una carácter general, también afectaría a nuestros socios comerciales en todo el mundo. Es algo nuevo a lo que los gobiernos no se habían enfrentado nunca y tendremos que acostumbrarnos a atravesar un periodo de incertidumbre. Es muy probable que los efectos de esta situación que primero ha sido un shock de oferta como consecuencia de la paralización del sistema productivo, se extiendan a un shock de demanda como resultado de la caída de ingresos y de una pérdida de liquidez generalizada.  A atajar estos efectos se han dirigido las medidas de los gobiernos en la Unión Europea, manteniendo en una primera fase una visión estrictamente nacional. En una segunda etapa parece que se abre camino la posibilidad de mutualizar los costes de la lucha contra los efectos económicos de la emergencia sanitaria. El futuro de Europa y del proyecto europeo se juega en la capacidad de sus instituciones de dar una respuesta que alivie el duro impacto que se adivina.

¿Qué medidas sería importante que se tomasen para el caso concreto de la provincia de Almería?

La provincia de Almería destaca por ahora en esta crisis por dos circunstancias. Una, por la relativa menor incidencia, por ahora, insisto, de la pandemia. Las cifras de infectados y fallecidos en relación al número de habitantes, son de las más bajas de España. La experiencia histórica nos dice que las epidemias no se distribuyen uniforme y homogéneamente por los territorios, y por ahora en Almería estamos teniendo una incidencia relativamente baja. En segundo lugar, la orientación de la economía de Almería hacia el sector agroalimentario que parece esencial en una situación de emergencia por su papel en el suministro de una necesidad básica como son los alimentos, debiera suponer que el impacto en nuestra provincia tanto en términos de caída del PIB como del empleo, aunque sea muy severa, catastrófica, sin duda, sería menor que en otras zonas de España.  Todo lo que apoye el mantenimiento de la actividad agrícola resulta decisivo y asegura que la reactivación, cuando se supere la emergencia, sea más rápida.

La situación en el sector turístico y en las empresas de hostelería va a ser por el contrario muy diferente. La paralización está siendo total y la recuperación va a ser lenta e incierta. Las medidas de distanciamiento social, ineludibles para combatir la pandemia hasta que no se encuentren soluciones médicas, son un misil contra la supervivencia del sector. Su reactivación parece muy complicada en este año y parece que pasaremos un verano extraño e insólito en el último medio siglo.

¿En qué medida se puede beneficiar Almería de su fuerte sector primario para afrontar una posible crisis económica posterior al estado de alarma?

En primera instancia y para algunas producciones la crisis ha permitido una cierta recuperación de los precios. Ahora de lo que se trata es de mantener la disponibilidad de los factores productivos y sobre todo del factor trabajo (de la mano de obra) para sacar adelante las producciones. Esta actividad no creo que compense y equilibre, por ahora,  los gravísimos daños que se van a producir en muchas actividades del sector servicios y en el turismo, como dije antes, especialmente. El papel del sector público y la consolidación de un nivel de inversiones y de creación de empleo en subsectores como el sanitario, ayudará a compensar algo el efecto macroeconómico de la emergencia. En todo caso, y hablo a escala española, el déficit y la deuda pública se dispararán y la financiación de ésta se convertirá en un asunto trascendental en Europa en el que nos jugaremos entre otras cosas el futuro del euro. Hoy tenemos que combinar el uso de las luces cortas, que permiten tomar decisiones sobre la marcha, con la mirada con luces largas, que avancen hacia cambios estructurales imprescindibles en el proceso de construcción europea.